Enero 2017, yo Josué, trabajando en una fábrica de textil.

La vida me ahogaba y yo intentaba escapar de ella, de hecho había intentado ya escapar el año anterior poniéndome a estudiar Derecho.

Un trimestre me duró la tontería.

¿Y?

Pues nada, que vivía en un campo con piscina, barbacoa, televisión de 50" con canales a la carta, pareja y perro.

Pero me preguntaba cosas.

Sentía que tenía 30 años y no era capaz de encontrarme bien en ningún lugar, ni empleo, ni situación. Crisis existencial le llaman.

Bueno eso, y que soy eneatipo 7, busco la estimulación constante, el deseo de estar contento, motivado, y sentir adrenalina en TODO lo que hago. Hagan juego.

¿Aburrirme y sentir el dolor? Ni de coña.

Créeme, me estoy esforzando en centrarme en una sola cosa en lugar de deambular en esos múltiples pensamientos sin rumbo y sin sentido.

¿Lo ves?

Ya me estoy liando. Retomo.

Resulta que no me veía en una fábrica encerrado, no era lo mío. 

Empleo fijo y bien pagado, Viernes tardes + todos los Sábado y Domingos libres. Suena bien, te aseguro que esto en mi pueblo es un éxito, pero no me hacía feliz.

Entonces decido que estudiar cocina puede ser algo que me motive, además siempre hace falta gente para trabajar en hostelería, sino pregunta a los recién lisensiados.

De toda la vida me había gustado eso de cocinar, y mirar recetas, pero no sabía un carajo de cocinar de verdad. Era sólo eso, recetas. 

Y ya te he dicho que la inquietud me hablaba. 

-Tienes que hacer algo ya Josué, tienes 30 y eres un mindundi joder.

Pasé de tener tiempo para pensar a no tener vida, marchamos a Barcelona. Préstamo incluido.

De 8 a 3 a la escuela y de 4 a 12 a trabajar en restaurantes. Relación de pareja y tiempo libre a tomar por culo. Pero ahora si eres un hombre proveedor y protector tete.

Así 2 años.

Después de eso a Madrid, a un restaurante estrellado a trabajar de 10 a 5 y de 7 a 1, para ahorrarte el contar son 13 horas.

Porque claro, pagar 12.000€ por la formación y acabar haciendo prácticas en el bar Paco es de fracasados.

Vuelvo a Barcelona a un restaurante gastronómico especializado en verduras, el mejor del mundo por no sé qué guía, bueno sí lo sé pero no te interesa.

Y a un restaurante de 250 clientes por servicio manejando un horno de brasa a 450 ºC…

Y a levantarme de noche para dar desayunos en un hotel a las 6 de la mañana (cuando vives en una gran ciudad sin un puto duro sabes lo que significa eso)…

Y a un gastrobar en la costa de Alicante como chef a a cocinar yo sólo, bueno yo y la que fregaba (te quiero y agradeceré por siempre aguantar todo aquello Nancy)...

Y a un hotel a dirigir 25 empleados y soportar dirigentes adictos a las sustancias y sus idas de olla…

Más tarde a la apertura de  un restaurante vegano de alta cocina otra vez en Madrid…

¿Conclusión? 

Pues la misma que te enseña la vida cada día, CONSTANCIA.

Bueno, esa y que me he movido más de lo que mi cabeza ha sido capaz de soportar a veces, adicta a muchas cosas, entre ellas al cambio constante.

¿Pero sabes qué?

que joder, no me he sentido más vivo, feliz y más agusto en mi vida que cocinando, es mi casa, el lugar donde me realizo y donde quiero estar por siempre jamás. 

Vocación le llaman algunos.

Que sí que sí, que está bien eso de estudiar, planificar, pensar qué es lo que quieres, trazar un plan, bla bla bla…

¿Pero sabes cómo se consiguen cosas? Haciéndolas.

No hay mayor poder en la vida que la constancia y la perseverancia.

Echarle huevos veganos a lo que quieres, vamos.

¿Moraleja?

Que yo me pasaba horas viendo recetas y algunas me salían bien y otras fatal, igual que ahora, eso no cambia porque fallo cada día.

Pero soy quién soy gracias a mis cojones constancia y a que he sido perseverante en eso de aprender a cocinar cocinando, llámame loco.

No mirando recetas todo el día sin aplicar ni fallar ni preguntarme el porqué de las cosas…

Y en esas estoy desde hace un tiempo, en preguntarme cosas.

¿Por qué comemos lo que comemos?

¿Por qué nos creemos con derecho sobre otros animales?

¿No tienes tiempo para cocinar o es que priorizas otras mierdas que te quitan salud?

Yo no estoy aquí para dar lecciones a nadie, nisiquiera sé si quieres ser vegetariano o te has decidido a coger la sartén de tu alimentación por el mango.

Lo que yo hago es mostrar lo que yo cocino, cómo lo cocino y por qué, eso y destripar mi proceso hacia una alimentación y cocina vegana imperfecta sin abrazar árboles.

Todas las respuestas las intento responder en mi newsletter semanal (en la que vendo todos los días para que lo sepas) pero que es gratis estar dentro, al igual que darse de baja.

Esto empecé a hacerlo al ver la tremenda insostenibilidad en los restaurantes y en nuestra alimentación hoy en día, pero sobretodo para irme contento a la cama, no vengo a cambiar la vida de nadie. Esos deberes son de cada uno.

Bueno, eso y que quiero dejar los restaurantes para poder dar la vuelta al mundo con mi casa rodante para ser libre y no esclavo de nadie ni de horarios de mierda.

Esto te lo digo porque vendo cosas en mi casa virtual, por si eres de los que se asusta cuando le venden algo. Como dice la frase: one for the money, two for the show.

¿Y qué es lo que vendo? Salud y amor en formato delicioso.

Cada mail un consejo, una receta, una historia, un aprendizaje.

Día que no estás lección que te pierdes.

En fin. Para los que quieren ser constantes, fallar y cocinar…


Pd: Para los que no, recetas y reels de Instagram.

Pd2: Si eres los de la primera opción deja tu email para unirte a mi lista de mail donde te muestro cómo. Además sólo por suscribirte te llevas un menú completamente gratis.

Pd3: He demostrado mucho en muchos sitios y podría ponerte logos en esta página de esos que ves en las webs con empresas dónde han trabajado, pero eso no me haría mejor profesional. Al contrario.

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